El Campo y los Animales: Salvadores del planeta

  • 7 marzo, 2018

Un objetivo alcanzable

Combinar viejas y nuevas prácticas para contribuir al equilibrio de la naturaleza y con ello salvar al planeta es una opción para la supervivencia que esta generación le podría legar a las sucesoras es

(Prensa Nevado/ 06-03-2018).-En este tiempo cuando las malas prácticas del Hombre ha contribuido a la degradación de la naturaleza afectando la vida humana en el planeta Tierra, cobra vigencia la necesidad de revisar las políticas que en este sentido apunten hacia el buen uso delsuelo, reivindicando la potencialidad que puede significar la vuelta al campo.

Hasta el inicio de la explotación petrolera allá en 1914, con el descubrimiento del pozo Zumaque 1 en el estado Zulia, la economía venezolana se centraba en el cultivo de la tierra, la cría de ganado y la exportación de algunos rubros como el café, cacao, caucho y otros no menos importantes. A mediados de la segunda mitad del pasado siglo, nuestra economía se hizo totalmente dependiente de la explotación y exportación petrolera, fomentando el desplazamiento de familias enteras desde el campo hacia las grandes urbes que alrededor de los centros petroleros se fueron desarrollando, generando un desequilibrio y empobrecimiento de la cultura campesina.

No más de cincuenta años bastaron para que este auge petrolero desalojara la cultura campesina de la agenda de prioridades de las políticas gubernamentales y por ende del desarrollo nacional. Hoy,cuando el escenario mundial demanda un trato más racional de la tierra, cobra fuerza aquella frase de “vuelta al campo”.

Un Día para repensar

Las personas que han hecho de la vida rural o del campo su razón de ser, tendrán este 7 de marzo, cuando se celebra el Día Mundial del Campo, una nueva oportunidad para reflexionar sobre el hábitat y el modo de vida campesina, la cual a la luz de la agonía que vive el planeta, se presenta como una esperanza, que podría significar un equilibrio, para la sociedad venezolana, frente a nuevos retos.

Uno de esos retos podría ser el avanzar hacia la construcción de un espacio digno, donde tanto ellas, las personas del campo, como los animales que han escogido para compartir el espacio, cuenten con condiciones dignas. No solo los humanos que viven del y en el campo merecen ser reconocidos y respetados. De allí, que las leyes venezolanas,en el marco de la Ley de Protección de la Fauna Doméstica Libre y Cautiverio sanciona el maltrato animal.

En el caso de Venezuela, lasadversas circunstancias geopolíticasen combinación con la injerencia extranjera, exigenla autosustentabilidadeconómica, por lo que es pertinente reconsiderar el rol que pudiera jugar el retorno del hombre y la mujer al campo para alcanzar este objetivo.

En estos tiempos modernos, cuando la humanidad se encuentra en la encrucijada de salvar o matar al planeta, surgen esperanzadoras opciones que permiten vislumbrar nuevos y mejores tiempos que lejos de supuestos conceptos modernistas, ubican al hombre y a la mujer contemporánea en espacios más naturales, más amables, más armónicos y más seguros, en un reencuentro con la naturaleza.

Vuelta a las raíces 

Si bien es cierto que la humanidad ha evolucionado en la búsqueda de mejores condiciones de vida, haciendo menos duras las faenas del campo, no es menos cierto que ese avance en algunos casos vino acompañado de prácticas perversas que colocan el factor mercantilista por encima del bienestar humano.

No obstante, líderes visionarios y preocupados como Hugo Chávez, en esa búsqueda del equilibrio entre la naturaleza y la especie humana, encontraron que la protección de la fauna, como una expresión de la infinita capacidad de amar, era indispensable para reivindicar la necesaria y respetuosa relación que debe existir entre todas las especies vivas que ocupan el planeta Tierra.

Por esa preocupación,el Comandante Supremo, Hugo Chávez, contempló la tarea de salvar al Planeta en el 5to objetivo de su histórico Plan de la Patria, y el presidente Nicolás Maduro creó la altruista Misión Nevado, la cual asume el compromiso de Chávez de apoyar y acompañar a las personas que han escogido la adopción de animales como una responsabilidad humana.

El cuido y respeto de todas las especies vivientes y de manera especial las que habitan en el campo,  es una manera de salvar al Planeta y de evidenciar que los humanos no somos el centro de la creación, es una forma humilde y sencilla de ratificar que reconocemos y aceptamos compartir un espacio del planeta con todas las especies. No es suficiente quedarnos en la contemplación de la belleza animal. Es preciso tener la certeza de que estamos tratando con seres vivos, que tienen sensibilidad y que pueden apegarse a quien le manifieste amor a través del cuidado y la atención que le brinda.

T/MR