La relación con nuestro perro

  • 24 mayo, 2018

Caracas, 24 de mayo de 2018.- Cuando adoptamos un animal de compañía estamos tomando una responsabilidad para con otro ser vivo y como todo ser vivo necesita que se le respete y se le de amor.

Lo primero que debemos señalar es que maltratar a un perro, en este caso, como a otra persona, es un error importante, pues la comunicación entre animales y humanos es diferente y por lo tanto, nosotros como seres racionales debemos establecer pautas de comunicación que sean claras para con quienes no poseen los mismos códigos de entendimiento y expresión.

Los animales de compañía tienen costumbres instintivas incorporadas, como marcar territorio, etc. O sensibilidades a los ruidos y a los olores, diferentes a los nuestros, que la persona debe comprender para establecer una relación de calidad con quienes compartirán nuestros espacios y nuestros afectos.

No debemos reclamarles a ellos con gritos, ni violencia física, pues no está en su sistema de códigos comprender que es lo que pretende su agresor, ellos tienen las herramientas para entenderse con otros perros, pero no para saber de antemano cual es la indicación o la exigencia que le solicita el ser humano.

La violencia física o la agresión verbal generan, miedo, aturdimiento, angustia y estrés y por lo tanto una respuesta violenta hacia el agresor por parte del animal.

Imaginemos que vamos a un país lejano en el cual se habla un idioma extraño y cuyas costumbres sean diferentes a las nuestras, pensemos ¿Cómo sería nuestra respuesta ante un reclamo a los gritos o con amenaza de golpes por parte de algún habitante del lugar?

Lo primero que tenemos que entender es que un perro no hace las cosas nunca para molestarnos, lo hace por otro tipo de factores, como puede ser ansiedad, estrés, crecimiento de los dientes, o alguna dolencia difícil de detectar a simple vista, pero nunca para causarnos enojo.

La calidad en la comunicación, establecerá la calidad de la relación, el respeto y el cariño formaran un vínculo de oro entre ellos y nosotros, pero hay algo más; si pudiésemos profundizar nuestra perspectiva y tomáramos conciencia de con quienes estamos tratando, se abriría ante nosotros un mundo maravilloso que nos remitiría a un estado de bienestar imposible de obtener con algún tipo de objeto material. Generalmente se habla del perro como del mejor amigo del hombre, por eso y por muchas cosas más es fundamental que el hombre se trasforme en el mejor amigo del perro.

T/OR