Tienda Tinjacá: ya son dos, una en El Valle y otra en Montalbán

(Prensa Misión Nevado / 15-11-16).- Para contribuir al presupuesto doméstico de las personas que tienen perros y gatos, se abre en Caracas otro espacio para atender los requerimientos en materia de alimentación, productos de higiene y medicinas

Tinjacá: ningún apelativo mejor para identificar un servicio de atención a caninos y felinos que éste.

Tinjacá fue el indio leal, que junto a su noble perro Nevado, acompañó la travesía de nuestro Libertador Simón Bolívar por las inhóspitas montañas andinas.

Tinjacá nunca abandonó a Bolívar, hasta que los realistas lo sometieron junto a su perro. Con el ingenio propio de los lugareños, Tinjacá y su perro abandonaron el cautiverio y huyeron en busca de su comandante el Libertador Simón Bolívar. Al encontrarlo, nuevamente se pusieron a sus órdenes, hasta que el destino, nuevamente, los separó.

Más nunca se supo de ellos, hasta ahora cuando, gracias al proceso bolivariano, se comienza a reivindicar la heroicidad de nuestros hombres y mujeres, y hasta de sus acompañantes no humanos.

De todo como en botica

Con el espíritu de la solidaridad presente en todas las políticas impulsadas por el Gobierno Bolivariano, la Misión Nevado inauguró el pasado sábado 12 de noviembre, su segunda tienda Tinjacá, espacio insertado en la Base de Misiones Cacique Aramaipuro, en el urbanismo La Cementera de San Antonio de la parroquia El Valle.

A la ya en funcionamiento tienda Tinjacá, ubicada en la urbanización Montalbán III, en la parroquia La Vega, se suma este espacio, en el cual los amantes de perros y gatos podrán obtener a precios justos alimentos concentrados, balanceados y elaborados por productores independientes, medicinas; accesorios para el buen ver de los perritos y gatitos, así como vestidos, abrigos, collares, artículos de higiene, productos para el baño de los animalitos y peluquería.

De igual modo, estas tiendas cuentan con atención veterinaria y vacunación gratuita.

La tienda Tinjacá de Montalbán atiende, de lunes a viernes en el horario de 9 de la mañana a 4 de la tarde, fundamentalmente a la población Antímano, La Vega, Caricuao y El Paraíso.

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Tienda Tinjacá en El Valle. Foto: Arianí Pinto

La lealtad de Tinjacá

Cuentan que en 1813, Bolívar pasó por los páramos de Mérida, se alojó en la hacienda de un acaudalado patriota: Vicente del Pino, quien le regaló un cachorro de mucuchíes, a partir de un amor a primera vista.

¿Qué voy a hacer con este perrito, Don Vicente?”. -No tendrá problema señor- diría el hacendado- con su tropa se alistó el indio Tinjacá, un indio que vio nacer a Nevado y le ha enseñado un montón de trucos.

Así, pues, Tinjacá y Nevado se sumaron a la causa patriota y a partir de entonces ambos acompañaron a los combatientes. Unas veces al lado de Bolívar y otras en un cesto encima de una mula.

Nada atemorizaba a Nevado; su valor iba a la par de sus fuertes ladridos, siempre estaba cerca de Bolívar, al igual que Tinjacá, a quien llamaban con sorna “el edecán del perro”.

En La Puerta los republicanos intentan frenar el avance enemigo. Es inútil: no basta la valentía ni el arrojo de los criollos ante la superioridad enemiga. Nevado es famoso y Boves da la orden de agarrar vivos al perro y a Tinjacá que son apresados en medio del combate. “Has cambiado de amo, pero no de oficio”- dice Boves a Tinjacá.

El jefe español les ha perdonado para utilizarlos como señuelo para eliminar a Bolívar, pues esperaba que con su fino olfato Nevado le señalara la posición del Libertador. En la masacre de Valencia, el indio Tinjacá aprovecha la confusión, y ambos huyen y se pierden en los riscos andinos.

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Tinjacá y el perro Nevado. Archivo web

El reencuentro de los amigos

Pasaron varios años. La libertad florece en Boyacá. Los patriotas cruzan por la hacienda de Vicente del Pino. Sólo encuentran ruinas y desolación; ¡Cuál sería la sorpresa de Bolívar al reconocer a Tinjacá! El Libertador lo abraza y pregunta por Nevado. La respuesta es un silbido… Unos instantes después aparece el animal y como una flecha se arroja en los brazos del Libertador.

A la una de la tarde del 4 de junio de 1821 chocan realistas y republicanos en el campo de Carabobo. Han caído valiosos oficiales y soldados, al terminar el combate en el campo de Carabobo agonizan Tinjacá y Nevado. El Libertador montó en su caballo y corre a auxiliarlos, pero en vano: ve a Nevado atravesado por una lanza y a Tinjacá destrozado por la metralla. : “Mi general nos mataron el perro” dijo Tinjacá.

T/M.R.